Querida Lis, querida amiga, querida jefa. Todas las palabras de Peter, Nico y tu hermana Julieta, reflejan lo que fuiste en la vida de todos quienes te conocieron: un ser maravilloso que nos inspiraba siempre. Fuiste ese corazón con arco iris, siempre brindando paz, confianza y amor. Fuiste mi jefa en Deloitte, mi mentora. Fuiste esa ejecutiva ejemplar, disciplinada, tenaz, inteligente, innovadora y exitosa. Nunca podré dejar de agradecerte la confianza, la exigencia, el apoyo y todo lo que me enseñaste. De ahí nació esta hermosa amistad de 30 años. He visto crecer a tus hijos y aprender de lo maravillosa madre que fuiste al apoyarlos en su crecimiento personal y profesional. Estuve en tu matrimonio con Peter, esa historia de amor que siempre fue un ejemplo para Basem y para mí. Estuviste en cada etapa importante de mi vida, gracias por todo. Que Dios llene de resignación y calme el dolor en el corazón de tu familia y en el de tus amigos que te queremos tanto. No estás físicamente, pero queda todo tu legado en tus hermosos hijos. Que tu viaje hacia nuestro Padre Redentor haya estado rodeado de todos los ángeles que mereces y de la mano de tu papito. Te voy a recordar siempre.